Clementina ¡Una perrita MUY VALIENTE!

Clementina una perrita rescatada

¡Hola! Quiero contarte la historia de Clementina, una perrita rescatada de la calle y quien, lamentanblemente, sufrió un accidente ya que estaba resguardada en un hogar temporal. Clementina tiene hoy una familia que la quiere y cuida mucho, y ésta es su historia.

"Hola, me llamo Clementina y tengo 6 meses de edad, más o menos. Me encontraron solita, escondida entre unas plantas en un campo de futbol. Esto pasó cuando tenía 1 o 2 meses, creo. La verdad es que, antes de ese momento, no tengo muy claros mis recuerdos. Pero una vez que me encontraron, me llevaron a una casa donde tuve comida, un tapetito y una camiseta que me pusieron para no tener frío.

Tenía mi pelito muy feo, una irritación en la piel, y estaba muy chiquita y escualida. Pero estaba muy contenta que me hubieran encontrado: ya no estaba solita y ya no tenía ni hambre ni frío.

Después me llevaron a otra casa, una donde siempre había mucha gente entrando y saliendo. Aunque constantemente veía gente nueva, siempre estaban las personas que me encontraron y los que, al parecer, vivían en esa casa nueva. Todos los que me veían me querían cargar, jugar conmigo y traerme algún juguetito o premio.

Un día estaba jugando con las piedritas del patio, y tuve un accidente. Un coche me 'machucó' mi patita de atrás. Me dolía mucho mucho, pero la gente que estaba en la casa se apuró para llevarme al doctor y que me curaran. ¡Pufff! Que largo se me hizo ese proceso de 'curación'. A raíz de mi accidente he visitado muchos doctores diferentes. Los que me atendieron recién me accidenté eran buenas personas, pero no estaban muy capacitados, y mi patita quedó mal. Mi operación no salió del todo bien. Iba a terapias, a que me cambiaran mis vendas, a que me revisaran, pero yo seguía teniendo mi patita mal, y frecuentemente me dolía.

Lucero, mi humana que me cuida, estaba preocupada, y me llevó a visitar otros doctores. Estos nuevos médicos le dieron malas noticias a Lucero, mi patita estaba mal. Yo fui muy valiente con cada visita, y dejé que me revisaran, siempre sonriendo.

Habían días en que mi patita me dolía mucho mucho, y aunque tenía ganas de jugar, no podía. Pero tenía mis medicinas que me ayudaban a sentirme mucho mejor. Lucero tenía la esperanza que me iba a poner bien, e iba a estar 100% recuperada muy pronto.

Un día me llevaron con un nuevo doctor, un veterinario que, según oí, era muy sabio y experimentado. Me revisaron una vez mi patita, pero cuando me tocó mi cadera, me dolió; voltée asustada; quería decirle "¡Ouch! Eso duele", pero no sé cómo decir eso, así que sólo atiné a golpear su mano con mi hociquito (no muy fuerte, no le hice daño, y no tenía intención de morderlo de verdad).

Este doctor nuevo le confirmó a Lucero lo que tanto temía: mi patita estaba mal, mi operación no estuvo bien hecha y ya no me la podían curar. Este doctor confirmó lo que ya nos habían dicho: iba a perder mi patita.

Lucero lloró, pero yo siempre intento estar de buen humor, así que le sonreí, le ladré un poquito y me puse a juguetear con ella. No quería que estuviera triste.

Hoy tengo sólo tres patitas, pero desde que me operaron para quitarme mi patita mala, estoy mucho más feliz: ya no arrastro mi patita 'desconchabadita', ya no me duele mi cadera, puedo correr mejor y ya me puedo acostar y sentar bien. El doctor que me operó nos prometió que cuando saliera del hospital iba a ser caminando y sin molestia alguna. Y así fue.

Quiero que mi historia la conozcan para que, cuando quieran adoptar un amigo peludo como yo, para darle una casa y cariño, no pasen por alto a los perritos especiales. Yo soy especial: tengo tres patitas, y muchísimo amor que darles a mis humanos y a mis hermanitos perros y gatos (porque tengo hermanitos, ¡y muchos!). Los animalitos especiales nos adaptamos muy bien a nuestra nueva vida, y tenemos mucho que ofrecer.

A mí me están ya enseñando a salir a caminar por la calle con mi correa y pechera que me regalaron mis amigos de Bad Bone Company, para que aprenda a no jalarme y querer correr sin control, ¡jajaja! Lucero nunca se dió por vencida conmigo, me cuida mucho y me apapacha. El no tener una patita no cambió nada su cariño por mí, ni mi amor por ella.

Lo que sí hemos aprendido con mi accidente es que siempre debemos buscar los mejores doctores, y buscar a aquel médico que nos cuide y atienda con sabiduría, cariño y experiencia. A nosotros nos sirvió mucho preguntar con nuestros amigos quién era el doctor de sus peluditos y sus experiencias con ellos. También aprendí a mantenerme alejada de los coches que 'gruñen' (es decir, de los que están con el motor encendido).

Ojalá mi historia les ayude a ver con amor también a aquellos que, como yo, son peluditos diferentes, pero que están en búsqueda de una familia a la cual querer por siempre jamás.

Yo soy Clementina, o 'Tremendina', y está es parte de mi historia".

Esta perrita es muy feliz, a pesar de su nueva situación. Corre, juega y te sonríe cada día.

Y mi recomendación es que siempre se cercioren que el vet con el que lleven a sus mascotas sea de toda su confianza y esté capacitado. Y si llegaran a sentir dudas sobre algún diagnóstico, búsquen una segunda, tercera o hasta cuarta opinión. La salud de las mascotas, así como la nuestra, lo vale todo.

Clementina una perrita rescatada

1 comentario

  • Hola, mil gracias por compartir la historia de mi adorada Clementina, es una perrita muy valiente y gracias todas las personas que de una u otra forma le han demostrado su apoyo y cariño , será una perrita muy feliz, gracias por el regalo que le enviaron con Tania, y espero que pronto puedan conocer a Clementina que estoy segura les robara el corazón como lo ha hecho con tantas personas.

    Mil, mil gracias

    Lucero Campos

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